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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Visitas. 27/03/2005Una de EspiasAyer sin saberlo T. mejoro un sábado que prometía ser un coñazo de día. Me levante, y después de decidir si dormía mas o si me iba a casa de N., opte por la mas sabia de las alternativas, irme de compras. Tenia que cambiar unos pantalones, por segunda vez, gracias a mi fobia a los probadores de los centros comerciales. Yo no soy capaz de meterme en un cubiculo reducidisimo, despelotarme solo protegida por una cortina que nunca llega a cubrir todo el vano del zulo e intentar meterme en unos pantalones que siempre cojo tres tallas menores que la que le corresponde a mi santo culo. Al final los he cambiado y prodigiosamente cuando he llegado a casa me entraba el culo. Aleluya. En fin que medio cabreada medio ansiosa de descubrir mi acierto o mi equivocación retrase la llegada a mi casa y decidí cambiar mi antiguo móvilpor mi supernuevofashion móvil. El antiguo lo tiene J. Desde ayer y por cierto que me dio veinticinco euros por el. Animalito. El nuevo es muy parecido al antiguo pero con veinte mil puntos movistar menos. Para encontrar el puto móvil me toco recorrerme nada menos que cuatro tiendas. Lo que me he ahorrado en el móvil me lo he gastado en gasolina. Al final lo encontré en Alcalá de Henares. Y es que no me valía ningún otro, tenia que ser ese gracias a un trapi que me hizo una del 609. En fin que me gusta mi nuevo móvil y las melodías que le he puesto aun mas. Llamadas Quinta sinfonía de Bethoven. Tonos el Baltz Danubio Azul. Eso si no tiene cámara porque me parecen una autentica jilipollez que aumenta el peso del móvil a lo idiota. No se si estaba en mi tercera o en mi segunda tienda cuando me llamo la T. Me proponía una tarde de lo mas interesante así que ni me lo pense y accedí al plan. Quedamos a las siete enfrente de su casa. El plan consistía en ir al barrio de la Concepción a espiar a la Gocha pequeña, mas conocida como la madre de los hijos de O., su nunca bien ponderado marido. Ellos la habían visto la noche anterior en un bar cutre del mismo barrio y los niños en la puerta muertos de asco y como la tía es tendente a la borrachera y ellos quieren la custodia de los niños íbamos a plasmar en fotos y vídeo el hecho si teníamos la gran suerte de encontrarla en la misma situación. Primero entregamos el móvil a mi hermano y de paso se lo presente a T. Después fuimos atracadas en una gasolinera en la que solo pretendíamos comprar unas pilas y un carrete. La broma costo 12 euros y el gasolinero tan feliz. Nos recorrimos todos los bares de la Concepción, para mi sorpresa porque yo no me podía imaginar que todavía se diera tan bien el negocio del cutre bar. Y hay un huevo. Me toco entrar en varios para visualizar si estaba la Gocha pequeña para sorpresa de los parroquianos que seguramente no habían visto a nadie cotillear tan descaradamente sin ni siquiera comprar tabaco. El plan no estaba resultando porque ni la Gocha ni los niños aparecían así que se me ocurrió llamarla: - I., ¿dónde estas tía? - ¿Quién eres? - La Mari. - ¿Que Mari? - Pues la Maria, tía, ¿dónde estas?. Y colgué, porque me meaba de la risa. Como tampoco la conversación nos sacaba de dudas decidimos probar por una nueva calle atestada de cutres bar. Y sonó mi flamante móvil nuevo: - Si. - ¿Quién eres? - Mari. - ¿Pero que Mari? - Pues Mari Carmen. - ¿Mari mi prima? - Si. - Ah, ¿qué tal estas?, ¿necesitas algo? - No era para saber si estabas donde tus padres y acercarme. - No que va estoy en Coslada. - Ah pues nada. - ¿Sigues en el hospital? - No me voy ya. - Ah pero te dan el alta o te vas porque quieres. Y ahí descojonada viva tuve que colgar. Ya sabíamos que estaba en Coslada, así que cogimos la Nacional II dispuestas a recorrernos Coslada y sus cutre bares. En medio del camino se nos ocurrió llamar a P., cosladense de pro. Al chico le van los friquismo así que en cuanto se lo explicamos se apunto. Una vez que le recogimos intentamos situarnos por la zona donde vive la Gocha grande que es la hermana de la Gocha pequeña, es decir la tía de los hijos de O., el nunca bien ponderado marido de T. Nos reímos tela con la expedición pero no teníamos ni idea de donde era el domicilio de la Gocha grande. O., informado en todo momento de nuestros pasos a través del móvil, decidió meter a D. en el coche y venirse para ayudarnos. No tuvimos ni que quedar con el, mientras yo estaba entretenida haciendo una pirula con el coche T. vio pasar su coche con su marido y su hijo dentro y dimos con el como las superdetectives que somos. Y allí estabamos los cuatro y D. dormido casi cinco, dando vueltas con dos coches como tontos por Coslada. Creo que a la séptima vuelta, mientras yo cantaba un pasodoble, a O. se le apareció la virgen y dimos con el camino hacia casa de su excuñada. Pero de los niños nada de nada. Volví a llamar, esta vez con identidad oculta, y por el ruido de fondo, una tele, dedujimos que se había ido ya para casa. Así que ni grabamos, ni los encontramos. Pero hemos quedado en repetir la aventura porque a mi todavía me duelen las abdominales de las risas que nos hicimos. Y P. aunque diga que no disfruto de lo lindo. P.D.: Que pena D. que te lo perdiste. |
Un Hada y Dos DuendesPasa, ponte comodo y preparate a compartir.
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